La semana pasada, la UFAM de la Policía Nacional dio un golpe en la mesa al detener a tres adolescentes involucrados en una grave agresión sexual a una compañera de clase en Palma. Pero lo que ha salido a la luz es aún más alarmante: uno de estos chicos, de apenas 15 años, no solo se vio envuelto en este escabroso asunto, sino que también había abusado sexualmente de una profesora.
El colegio, consciente del revuelo y el dolor causado, tomó medidas rápidas. Dos de los implicados fueron expulsados por una semana y el que había acosado a la docente -nada menos que el exnovio de la víctima- recibió una expulsión definitiva. La situación es tan grave que un juzgado de Menores ha impuesto órdenes de alejamiento hacia dos sospechosos respecto a la estudiante agredida.
Un ambiente escolar insostenible
Todo esto empezó cuando el menor acusado rozó sus genitales con el brazo de su profesora mientras ella estaba sentada frente al ordenador en un aula. Una acción despreciable y totalmente inaceptable que ocurrió el pasado mes de marzo. La docente no se quedó callada; se dirigió al centro educativo y luego decidió ponerlo en manos de la justicia al interponer una denuncia ante la UFAM.
A día de hoy, las investigaciones siguen su curso para esclarecer todos los detalles sobre lo sucedido. El joven está enfrentando graves acusaciones por un delito contra la libertad sexual. Según fuentes judiciales, se espera que la profesora declare este próximo viernes ante la Fiscalía de Menores, donde contará su versión sobre los hechos ocurridos.
No podemos permitir que este tipo de situaciones queden impunes; necesitamos reflexionar sobre lo que está pasando en nuestras aulas. Cada abuso cuenta y cada voz debe ser escuchada.

