Sucesos

La historia detrás de la detención de Miguel Vicens, el bajista de Los Bravos

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En 1987, apenas había comenzado mi andadura como periodista en la sección de Sucesos del diario Baleares. Era un tiempo lleno de aprendizaje y, por supuesto, también de sorpresas. Recuerdo que un viernes cualquiera de mayo, la Guardia Civil lanzó una bomba informativa: habían detenido a Miguel Vicens, el bajista de Los Bravos, por tráfico de hachís.

Si no conoces a esta banda, quizás te falten algunos años para recordar su música que resonó con fuerza en los 60 y 70 en España y más allá. Canciones como Black is Black arrasaban en las listas internacionales, y ahí estaba Miguel, quien sin duda dejó huella en el mundo del rock español.

Un encuentro inesperado

La noticia se propagó como la pólvora; todos los medios se hicieron eco. Dos días después, me presenté en la redacción con pocas novedades y un gran titular esperándome: el músico había ingresado en prisión. En ese instante pensé: ¿no sería genial escuchar su versión directamente?

Así que decidí arriesgarme. Llamé al centro penitenciario sin tener muchas esperanzas. Al otro lado del teléfono me atendió Joaquín Mejuto, el director. Con amabilidad insólita me dio una oportunidad: tendría que consultar con Miguel si estaba dispuesto a hablar conmigo.

Pocos minutos después volví a llamar y ¡sorpresa! El sí fue afirmativo. Entrar allí fue toda una experiencia; aunque no lo conocía personalmente, pude sentir su urgencia por contar su historia. Según él, todo había sido una trampa: iba camino a Felanitx cuando un grupo de guardias civiles le paró solo a él.

Miguel insistía que la droga no era suya; alguien le había dejado esa bolsa en su coche. Hablamos largo y tendido antes de despedirme con agradecimientos hacia Joaquín por facilitarme aquel encuentro. Al día siguiente salió publicada mi exclusiva sobre lo ocurrido.

El juicio tuvo lugar al año siguiente y Miguel alegó ser un consumidor habitual de hachís como parte de su defensa; acabó cumpliendo ocho meses tras ser condenado a poco más de dos años. Aquel músico gallego que llegó a Mallorca siendo un bebé sabía cómo tocar las cuerdas del corazón del público incluso desde tras las rejas.

Años más tarde siguió sosteniendo que su detención fue solo una maniobra mediática contra el consumo de drogas en España.

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