Anoche, Santa Catalina vivió un episodio de pura angustia que hizo que muchos se recordaran del trágico incendio de Magaluf. En la confluencia de las calles Joan Crespí y Avinyó, un vecino quedó atrapado en el ascensor de su edificio y, para colmo, empezó a oler a humo. El panorama se tornó caótico cuando los gritos de alarma resonaron: el temor se instaló entre los residentes.
Un despliegue impresionante ante la emergencia
La situación llevó a una rápida reacción de los Bombers de Palma, junto con la Policía Local y el 061, que no tardaron en llegar al lugar. Todo comenzó cuando alguien decidió marcar el número de emergencias al escuchar al hombre atrapado repetir una y otra vez que “olía a humo”. Afortunadamente, lo rescataron sin complicaciones; sin embargo, las emergencias no paraban. Alrededor de las 23:22, llegó otro aviso: había fuego en el octavo piso del mismo edificio.
Aquí ya la cosa se ponía seria. Varios vecinos estaban nerviosos y observaban desde sus ventanas cómo los equipos trataban de resolver este misterio que parecía sacado de una película. Pero afortunadamente, después de unas intensas horas inspeccionando cada rincón, resultó que lo único peligroso era el motor del ascensor sobrecalentado que estaba causando ese espeso humo.
Los bomberos cortaron la corriente eléctrica y controlaron la situación. Al final, las ambulancias se marcharon sin tener que atender a nadie más allá del gran susto colectivo. Este incidente nos recuerda lo frágiles que son algunas situaciones cotidianas; al final del día solo fue un mal rato para todos pero podría haber sido mucho peor.

