Era una mañana tranquila en Palma, hasta que un vuelo de Ryanair aterrizó y disparó las alarmas. A eso de las 10:00 horas, la noticia de un posible incendio a bordo corrió como la pólvora. Pero ¿qué pasó realmente? Todo comenzó con una batería portátil que estalló, generando humo pero sin llegar a ver ni rastro de llamas.
La respuesta fue rápida y contundente. Los Bomberos de Palma y los equipos de Son Sant Joan no tardaron en llegar al lugar, acompañados por la Guardia Civil. Cuando finalmente entraron al avión, se encontraron con que la situación estaba relativamente controlada; el humo ya había cesado.
Un susto innecesario
Siguiendo el protocolo establecido, los bomberos recogieron la batería problemática y la sumergieron en un cubo de agua para evitar cualquier riesgo adicional. Luego se la entregaron a los trabajadores de Handling, porque claro, esta batería es propiedad privada y se necesita como prueba para la compañía aérea.
Afortunadamente, todo quedó en un gran susto y una movilización impresionante. Sin duda alguna, este tipo de incidentes nos recuerda lo importante que es mantener la calma ante lo inesperado.

