Sucesos

Agresión en un supermercado de Palma: La lucha de una trabajadora por detener un robo

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En pleno mediodía de este lunes, la tranquilidad del supermercado en Arxiduc Lluís Salvador se vio abruptamente interrumpida. La encargada, una valiente mujer que solo quería hacer su trabajo, fue agredida al intentar frenar el robo de varias mercancías por parte de dos clientas. Estas, conocidas en la zona por sus antecedentes delictivos, decidieron que hoy era un buen día para hacer de las suyas.

A las 12:45 horas, un cliente alertó a la encargada sobre lo que estaba sucediendo. «Han entrado dos mujeres y me han avisado de que estaban metiendo cosas en sus bolsos; así que fui a hablar con ellas», narra aún visiblemente afectada. Sin embargo, cuando les pidió que mostraran sus pertenencias, la situación se tornó tensa. «Les dije que las había visto a través de las cámaras para no comprometer al cliente que me lo había comunicado, pero se negaron rotundamente y empezaron a ponerse agresivas».

El enfrentamiento en la puerta del supermercado

A medida que las ladronas se acercaban a la salida sin pagar nada y desoyendo las advertencias de la encargada, esta decidió actuar. Intentando retenerlas hasta la llegada de la policía, agarró a una por la chaqueta en un intento desesperado: «Con los nervios y el movimiento le enganché el pelo», recuerda aún nerviosa.

Pero esa acción desató la furia de las mujeres. Se produjo un forcejeo violento justo frente al establecimiento donde los gritos y empujones llamaron la atención de varios transeúntes. «Se estaban pegando mientras chillaban», atestiguaba un testigo desde lejos.

Poco después llegó una ambulancia para atender a nuestra heroína del día. Con varios golpes visibles y su cara marcada con cortes y arañazos tras recibir un manotazo que le rompió las gafas, no podía creer lo sucedido. Mientras tanto, una patrulla policial tomó declaración para proceder con una denuncia formal contra estas delincuentes reincidentes.

No cabe duda de que nadie debería enfrentarse físicamente ante alguien que roba; son situaciones peligrosas e impredecibles. La trabajadora agredida reflexiona: «No debí haberla tocado; solo pretendía evitar el robo». Su compañera le aconseja: «La próxima vez no te metas»; pero claro está, ¿quién puede quedarse cruzado de brazos ante tales injusticias? En este local saben bien lo difícil que es lidiar con pequeños hurtos cotidianos; incluso algunos productos como carne o aguacates son pasto fácil para quienes buscan aprovecharse.

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