Sucesos

La hija del hombre que falleció en la piscina de Germans Escalas busca respuestas

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Han pasado quince días desde que la tragedia tocó a la puerta de esta familia, un periodo marcado por el luto y el silencio. Nadie está preparado para perder a un ser querido, y menos en circunstancias tan inesperadas. El 16 de julio, la piscina del Poliesportiu Germans Escalas se convirtió en escenario de una pérdida irreparable: un padre, un nadador excepcional, dejó este mundo. Su hija no puede evitar cuestionarse: ¿podía haberse evitado?

Una búsqueda de verdad y justicia

Con solo 52 años —y no los 70 que algunos han afirmado— su padre ya no volverá, pero eso no le quita las ganas de luchar por entender lo sucedido. «No hemos recibido noticias sobre la autopsia y es frustrante vivir con esa incertidumbre», confiesa visiblemente afectada. A pesar del dolor que les consume, ha decidido tomar cartas en el asunto: «Voy a solicitar el informe y los resultados», asegura.

Las versiones son confusas; mientras algunos medios hablan de un infarto fulminante, ella se aferra a su propia verdad. «Queremos respeto por lo que ha ocurrido; mis seres queridos están sufriendo mucho». La indignación crece al pensar en el sistema anti-ahogamiento que fue desmantelado en diciembre de 2024, justo cuando había una licitación exigiéndolo.

“¿Hubo alguna distracción por parte de los socorristas? Queremos llegar al fondo del asunto”, continúa expresando con determinación. Las palabras salvan su angustia: “Mi padre ya no va a volver, pero si esto se podía haber evitado, es crucial saberlo; no queremos que nadie más pase por esto”. No se trata solo de dinero o reclamaciones; es una cuestión humana y emocional.

Por otro lado, el Ajuntament de Palma ha salido al paso afirmando que la muerte del hombre no está relacionada con la falta del sistema anti-ahogamiento. Pero eso no basta para calmar la inquietud familiar ni para resolver las dudas sobre posibles irregularidades en las licitaciones públicas. Ellos aseguran que ese sistema era voluntario y lo quitaron porque supuestamente generaba falsos positivos. Sin embargo, NAGI —la empresa responsable del sistema digital— contradice estas afirmaciones y añade más leña al fuego: «Lo cierto es que fue desmantelado porque la subcontratada no quiso invertir lo necesario».

Así sigue esta historia marcada por el dolor y la búsqueda incesante de respuestas. En medio del sufrimiento personal hay una batalla colectiva por entender cómo pudo suceder algo tan trágico.”

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