En un rincón soleado de Palma, un hombre con detector de metales se ha encontrado en un lío que no esperaba. La historia comienza cuando este ‘cazatesoros’ decidió buscar tesoros perdidos en las playas de la capital balear durante el 2023. Lo que parecía una actividad inocente terminó convirtiéndose en un auténtico quebradero de cabeza.
Joyas encontradas y vendidas sin mirar atrás
Tras descubrir decenas de joyas brillantes —anillos, pulseras y colgantes— el hombre pensó que había dado con la gallina de los huevos de oro. Pero la realidad le golpeó fuerte: vendió esas piezas, recaudando nada menos que 5.287 euros, a locales dedicados a la compraventa de oro. La sentencia del juzgado no se hizo esperar, y ahora tiene que pagar una multa de 540 euros por apropiación indebida.
A medida que su historia se desenvuelve, nos encontramos con un protagonista que asegura no haber tenido idea de que estaba cometiendo un delito. En su declaración ante la Policía Nacional, dijo: «Llevo años buscando estas cosas y solo quería sacar un dinero extra». Sin embargo, lo cierto es que sus acciones lo llevaron directamente al banquillo.
A día de hoy, deberá consignar el total obtenido por las joyas a la Oficina de Objetos Perdidos, esperando así dar la oportunidad a los verdaderos dueños para recuperar lo que es suyo. Esta historia nos recuerda cómo a veces nuestras mejores intenciones pueden llevarnos por caminos inesperados y llenos de complicaciones.