El pasado jueves, un tranquilo día en Palma se tornó en un episodio de tensión y miedo. Todo comenzó en un supermercado de la barriada de Foners, donde un hombre, visiblemente alterado, se lanzó contra otro cliente con amenazas que helaban la sangre. «¡Espérame fuera, porque te voy a matar!», fueron sus palabras, una advertencia que no pasó desapercibida.
Pero la víctima, lejos de dejarse llevar por el pánico, decidió ignorar al agresor y salió del local. Sin embargo, lo que debía ser una salida pacífica se convirtió en una pesadilla. El atacante no dudó en seguirle el rastro y, armado con un cuchillo de gran tamaño y una hebilla de cinturón como arma improvisada, le propinó un golpe mientras continuaba gritando amenazas escalofriantes.
La intervención salvadora
Afortunadamente, un testigo decidió actuar ante tal situación. Este valiente individuo corrió al rescate del agredido y ambos encontraron refugio en un local cercano. Mientras tanto, el agresor no se detuvo; incluso se asomó por un balcón para seguir lanzando amenazas al aire.
Cuando finalmente llegaron los agentes de la Policía Nacional, la tensión era palpable. Identificaron al autor de las amenazas y procedieron a su detención. En su poder llevaban el cuchillo con el que había intentado sembrar el terror. Y es que este hombre ya tenía antecedentes policiales… Un recordatorio más de cómo una discusión banal puede derivar en situaciones extremas si no actuamos a tiempo.