Hugo Santa, un joven español que ha decidido aventurarse en China, nos cuenta una historia que seguramente resonará con muchos de nosotros. En un vídeo compartido en su cuenta de Instagram, revela cómo se dio cuenta de por qué los locales no podían contener la risa al escuchar su nombre chino. Todo comenzó cuando llegó a la universidad y le ofrecieron la oportunidad de elegir un nombre que sonara más acorde con su nuevo hogar.
«Llego a China y me dicen: ‘¿Quieres elegir tu nombre chino?’. Y claro, yo emocionado como un niño con juguete nuevo,» recuerda Hugo. Entre papeles y letras chinas, encontró un par de opciones interesantes. Una decía ‘rey’ y otra ‘dragón’, así que no lo pensó dos veces: «¡Rey Dragón! Eso suena épico», pensó mientras firmaba como Wang Long.
Un malentendido cultural
Pero al comenzar las clases, la situación tomó un giro inesperado. «Me pasan lista: ‘Wang Long’ y todos se ríen. Yo pensé: ¿qué pasa aquí?» La confusión creció hasta que finalmente un profesor medio hispanohablante le aclaró las cosas. «Es un nombre muy tradicional…» dijo entre risas. Fue entonces cuando Hugo comprendió que había elegido uno de los nombres más imponentes del panteón chino; algo así como llamarse Jesucristo en España.
Hugo no pudo evitar reírse al darse cuenta del nivel de la metedura de pata: «Me tengo que cambiar el nombre porque ahora soy el dios dragón aquí», reflexionó con humor. Este pequeño episodio es una muestra más de cómo los choques culturales pueden llevarnos a situaciones inesperadas y divertidas.

