Era un día especial, uno de esos que todos soñamos vivir. Jamie y Michelle, recién casados y llenos de ilusión, decidieron inmortalizar su amor con unas fotos originales en una canoa sobre el río Bure, en Norwich, Inglaterra. Sin embargo, la felicidad se tornó en un divertido desliz cuando la pequeña embarcación perdió el equilibrio y ambos terminaron en el agua.
El recuerdo inolvidable que nunca esperaron
La pareja había planeado cada detalle para que su gran día fuera perfecto. Pero a veces, la búsqueda de momentos memorables puede jugarte una mala pasada. “Mientras nos hundíamos pensaba: ‘Llevo puesto un vestido de novia y me he arreglado el pelo’. Solo llevaba ese vestido dos horas. Nos hundimos como el Titanic”, recuerda entre risas Michelle.
A pesar del imprevisto, no dejaron que eso arruinara su jornada. Al salir del agua empapados pero sonrientes, sellaron ese momento con un beso lleno de complicidad. “No es exactamente la elegante foto que habíamos imaginado, pero refleja nuestro día: inesperado, caótico y lleno de amor”, añade ella con cariño.
Y como si esto no fuera suficiente drama para un solo enlace, otro invitado corrió hacia el río preocupado por ellos… solo para acabar resbalando y rompiéndose una pierna. La vida es así de loca a veces.
Jamie y Michelle tienen una historia entrañable; se conocieron en el colegio en 1993, tomaron caminos distintos pero se reencontraron años después en 2016. En 2021 sellaron su compromiso y ahora comparten esta anécdota graciosa que siempre recordarán con una sonrisa.

