Todo sucedió en Filipinas, donde el amor se alzó por encima de las adversidades. En plena temporada de lluvias, una pareja decidió dar el gran paso y decirse el ‘sí, quiero’, aunque la iglesia elegida para su ceremonia se encontraba completamente inundada. A pesar del mal tiempo, Leian Lieza Galgan y su prometido no se dejaron amedrentar. Los preparativos habían sido largos y pensados al detalle, pero el clima tenía otros planes.
Aquel día, mientras las autoridades advertían sobre los peligros de las fuertes lluvias e instaban a los vecinos a permanecer en casa, la novia cruzó un pasillo cubierto de agua hasta llegar al altar. «No nos importó que toda la ropa se pusiera chorreando», confesó Leian con una sonrisa cómplice. Y es que lo importante para ellos era celebrar su amor.
Un compromiso inquebrantable
El fotógrafo Mikko Rey Alfonso destacó cómo, a pesar de los consejos de aplazar la boda debido a la crecida del agua, la pareja tomó la decisión firme de seguir adelante. «Nada podía impedirles casarse», comentó entre risas.
La ceremonia reunió a un pequeño grupo de 15 personas que compartieron ese momento tan especial. La novia incluso tuvo que usar un banco para poder lucir su velo en medio del agua que les llegaba casi hasta los muslos. Aunque todo parecía estar en contra, el amor brilló con más fuerza que nunca en esa iglesia anegada. Definitivamente, una historia que demuestra que cuando hay amor verdadero, nada es imposible.

