Seguro que te suena. Vas al supermercado, elige un producto que te encanta y cuando lo abres, la decepción te golpea: menos contenido del que esperabas. Eso tiene un nombre, se llama reduflación, y es la nueva forma en que las empresas nos toman el pelo. Reducen el tamaño o la cantidad de sus productos, pero mantienen (o incluso suben) el precio. ¡Vaya faena!
Algunos ejemplos que indignan
Los usuarios de Reddit no han dudado en compartir sus experiencias y aquí van algunos casos que les han dejado con cara de incredulidad:
- ¿Dónde está el chocolate? La caja parece grandiosa, pero al abrirla solo hay una docena de bombones. Habrá que racionar.
- Menos no es más. El mismo producto, menor tamaño, mismo precio. ¿En serio estamos dispuestos a pagar lo mismo por menos?
- Cada vez más pequeño. Con los años, los envases han ido encogiendo y sorprendentemente, el precio se ha mantenido intacto.
- Un chicle menos. Pasar de diez a nueve chicles en un paquete no tiene sentido… pero así lo han hecho algunas marcas.
- Poco a poco. Cada vez es más sutil la reducción del tamaño del envase; imperceptible para muchos, pero muy real.
A esto se suman otros ejemplos como paquetes que antes incluían seis unidades y ahora solo cinco sin variar el coste o tarta de cumpleaños que resulta ser un pastel individual. A veces parece como si quisiéramos comprar algo y acabáramos llevándonos una sombra de lo esperado. Y no hablemos del gasto excesivo en plástico para unos pocos ositos gominola… ¡Es ridículo!

