Imagina que vas al aeropuerto con tu equipaje y, de repente, un pequeño robot intenta colarse en el avión. Eso fue lo que pasó el pasado 4 de mayo en California, donde un vuelo de Southwest Airlines hacia San Diego se vio obligado a retrasarse más de una hora por la travesura del autómata llamado Bebop.
Bebop, que mide unos 1,20 metros y pesa alrededor de 32 kilos, no era cualquier máquina; tenía un billete para acompañar a su mecánico. Sin embargo, la aerolínea decidió que este curioso viajero no podía subir como si fuera una maleta más. Eily Ben-Abraham, representante de Elite Event Robotics, se lamentaba al explicar la situación: «La política sobre equipaje de mano es bastante estricta y Bebop simplemente no encajaba».
La espera interminable
Después de esperar por un nuevo asiento junto a la ventanilla, surgió otro inconveniente: las baterías. «¿Qué tipo de baterías tiene? Querían inspeccionarlo todo», recordó Ben-Abraham entre risas y frustración. Resulta que las pilas de litio eran demasiado potentes según las normativas del avión. Así que allí estaban todos esperando a que le quitaran las baterías antes de poder despegar.
Finalmente, tras una hora y dos minutos agónicos llenos de papeleo y dudas técnicas, el avión pudo iniciar su viaje hacia San Diego. Desde Elite Event Robotics aseguraron que Bebop seguirá viajando sin problemas… aunque tal vez necesite dejar sus pilas en casa la próxima vez.

