Imagínate esto: un iPhone 17 Pro lanzado al vacío desde más de 30.000 metros de altura. Suena a locura, ¿verdad? Pero así fue como se llevó a cabo una hazaña que ha dejado boquiabierto a más de uno. Este dispositivo no solo cayó en picado, sino que lo hizo con un propósito claro: demostrar la resistencia de su funda en condiciones extremas.
Una prueba extrema en Suecia
La aventura comenzó en el norte de Suecia, cerca del Centro Espacial de Esrange, donde un globo elevó al iPhone hasta la estratosfera antes de soltarlo en un descenso sin paracaídas hacia una zona deshabitada cercana a Kiruna. Organizada por RHINOSHIELD y la empresa británica Sent Into Space, esta prueba buscaba poner a prueba la funda AirX, diseñada para absorber impactos como los airbags de los coches.
A medida que el iPhone se precipitaba hacia la tierra, soportó cambios drásticos en temperatura y presión atmosférica. Pero el equipo ya había hecho sus deberes y realizado pruebas previas para asegurar que el dispositivo pudiera resistir este viaje extremo. A pesar de las adversidades, todos estaban expectantes por ver si realmente podría sobrevivir.
Casi cinco horas después del aterrizaje, tras buscar entre dos kilómetros de terreno sueco, finalmente encontraron el iPhone intacto. ¡Sí, intacto! Guinness World Records no tardó en reconocer este increíble logro como el récord mundial a la mayor caída de un móvil protegido con una funda sobre formaciones terrestres naturales.
A veces nos preguntamos hasta dónde pueden llegar nuestros dispositivos tecnológicos y hoy tenemos una respuesta clara: ¡más allá del cielo!

