Hoy nos llega una triste noticia que nos toca el corazón: Guillem Daviu Pons, quien fuera el alma de la conservación del patrimonio en Mallorca, ha fallecido a los 75 años. Durante su trayectoria como exjefe de Patrimonio del Consell, este técnico no solo hizo su trabajo; dejó una huella imborrable en nuestra isla.
La asociación ARCA lo describe como «un técnico sensible», y es que no hay mejor forma de recordarlo. Guillem se dedicó con pasión a proteger esos tesoros históricos que forman parte de nuestra identidad. Su firma está presente en innumerables informes que abogaban por la preservación de nuestros edificios y elementos patrimoniales más queridos. Como bien apuntan desde ARCA, su compromiso era genuino y desinteresado, un soplo de aire fresco en un entorno donde muchas veces se olvida la importancia de cuidar lo nuestro.
Un legado que trasciende generaciones
Aparte de ser un profesional ejemplar, Guillem fue un gran colaborador en diversas actividades culturales organizadas por ARCA. Recuerdo aquella mesa redonda sobre la conservación de monasterios y conventos; su participación siempre aportaba luz a los debates. La comunidad le debe mucho a este hombre íntegro, cuya independencia ante las administraciones nunca pasó desapercibida.
Su velatorio se llevará a cabo este miércoles 2 de septiembre en el tanatorio de Son Valentí, desde las 14:30 hasta las 21:00 horas. Guillem deja atrás no solo una carrera llena de logros, sino también a su esposa Marita Pocoví y sus dos hijos, Guillem y Sebastià Daviu. A ellos les enviamos nuestras condolencias más sinceras.
Así que hoy recordamos a Guillem no solo por lo que hizo, sino por el impacto duradero que tuvo en todos nosotros. Su labor nos inspira a seguir cuidando lo nuestro con ese mismo amor y respeto.

