En un país donde el 5G ya llega al 99% de la población, aún hay rincones que parecen olvidados por la modernidad. A veces parece que nos olvidamos de que no todos los españoles tienen acceso a una conexión digna. España se ha propuesto cambiar eso, destinando casi 18 millones de euros para llevar esta tecnología hasta aquellos pequeños núcleos y zonas rurales que todavía viven en el limbo del ‘fuera de cobertura’.
Un mapa lleno de agujeros
Si echamos un vistazo al nuevo programa del Ministerio para la Transformación Digital, conocido como 5G Redes muy rurales, nos encontramos con datos sorprendentes: más de 13.000 zonas elegibles en todo el territorio. ¿Qué significa esto? Que aún quedan viviendas aisladas y áreas donde las operadoras no tienen planes para mejorar su situación durante los próximos años. Es aquí donde queremos ver acción, porque no puede ser que la tecnología avance mientras muchos se quedan atrás.
No se trata solo de números; estamos hablando de comunidades enteras que necesitan ser escuchadas. El ministerio ha hecho un trabajo interesante al identificar pequeñas áreas geográficas dentro de localidades, pero eso también revela una triste realidad: un mismo pueblo puede albergar múltiples zonas sin cobertura. La diferencia entre tener cobertura para una gran mayoría y dejar a otros sin nada es abismal.
Aún así, hay esperanza. Este esfuerzo busca instalar redes 5G Stand Alone, lo cual es crucial porque significa llevar una infraestructura pensada específicamente para la nueva generación móvil, sin depender del viejo sistema 4G. Además, ayuntamientos y otras entidades están dispuestos a ofrecer terrenos o estructuras existentes para facilitar este despliegue.
A medida que avanza el proceso, las operadoras tienen hasta el 10 de septiembre para presentar sus proyectos. Pero ojo, estar en ese mapa no garantiza automáticamente que esas zonas recibirán el servicio pronto.
Cerrar esos últimos huecos en nuestra red es un desafío mayor del que parece. Mientras algunos lugares disfrutan de conexiones rápidas y estables, otros siguen esperando su turno. No podemos permitirnos dejar a nadie atrás en esta era digital; es hora de unir fuerzas y conectar cada rincón perdido del país.

