La reciente decisión del Gobierno de Estados Unidos sobre la inteligencia artificial (IA) de Anthropic ha dejado a muchos con la boca abierta. Según informa The Wall Street Journal, Amazon no solo fue un espectador en este proceso, sino que jugó un papel clave al influir en esta drástica medida.
Todo comenzó cuando Andy Jassy, el director ejecutivo de Amazon, entabló conversaciones con altos funcionarios del Gobierno, incluidos personajes como Scott Bessent, secretario del Tesoro. En esas charlas se dejó claro que el modelo Fable 5 de Anthropic podía ser una puerta abierta para ciberataques. El propio Jassy lo expresó: “en teoría, debía estar prohibida”. Este tipo de declaraciones parecen sacadas de una película de espionaje, pero son más reales que nunca.
Un giro inesperado en la política tecnológica
Poco después, los líderes en la Casa Blanca se reunieron para discutir las implicaciones y decidieron que lo mejor era restringir el uso de esa IA por parte de gobiernos y empresas extranjeras. Una decisión que posteriormente recibió el visto bueno del entonces presidente Donald Trump.
Ante esta situación, Anthropic tuvo que reaccionar rápidamente y anunció la suspensión del acceso público a sus modelos más avanzados. ¿Quién puede imaginarse que un avance tecnológico tan prometedor podría ser tirado a la basura por razones políticas? La orden llegó justo durante el viernes por la tarde; mientras tanto, Amazon había estado invirtiendo fuertemente en Anthropic.
De hecho, solo hace unos meses se conoció que Amazon tenía planes para invertir otros 5.000 millones de dólares en esta empresa emergente. Un portavoz comentó al WSJ que es común recibir solicitudes gubernamentales sobre riesgos potenciales relacionados con seguridad. Sin embargo, esto también plantea preguntas inquietantes sobre hasta dónde llega esa influencia.
No podemos olvidar que Anthropic incluso demandó a la Administración Trump por clasificarla como un riesgo nacional. La tensión entre ellos y el Pentágono ha sido palpable debido a las condiciones impuestas por Anthropic para proteger su tecnología frente a usos no éticos.
Así las cosas, nos encontramos ante una realidad donde los grandes actores tecnológicos influyen más allá del mercado; estamos hablando del futuro mismo de cómo se utiliza la IA y quién tiene acceso a ella. Y nosotros como ciudadanos nos preguntamos: ¿quién protege nuestros intereses?

