En una charla reveladora, Johanna Jaskowska, conocida como la pionera de los filtros en redes sociales, nos lleva a reflexionar sobre nuestra relación con la tecnología y la identidad. «El problema empieza cuando echas de menos tu cara al mirarte al espejo», dice sin tapujos. Con su famoso filtro Beauty3000, que despegó como un fenómeno viral en Instagram, Johanna se ha convertido en una voz crítica sobre cómo las herramientas digitales pueden transformar nuestra percepción de nosotros mismos.
Un viaje entre arte y tecnología
Johanna comenzó su carrera como creativa digital en una agencia de publicidad, experimentando con nuevas tecnologías para contar historias. Su pasión por explorar lo desconocido le llevó a crear filtros que no solo eran entretenidos, sino también artísticos. «Los filtros son una forma de jugar con nuestra identidad; puedes ser quien quieras ser», comparte. Pero no todo es diversión: advierte que algunos filtros perpetúan estándares poco realistas de belleza que pueden llevarnos a perder nuestra esencia.
A pesar del auge y caída de los NFT y el impacto fluctuante de la inteligencia artificial en el arte, ella se mantiene firme. «La IA es solo otra herramienta; el verdadero trabajo requiere tiempo y dedicación», afirma mientras explora nuevas fronteras visuales. En sus palabras, el arte debe provocar reflexión y no convertirse en un mero producto comercial.
Así, su reciente participación en OFFF Barcelona reafirma su compromiso con un futuro donde la tecnología sirva para ampliar nuestras posibilidades creativas sin perdernos a nosotros mismos en el proceso.

