La Unión Europea ha decidido dar un paso al frente en la lucha contra la obsolescencia programada. A partir de 2027, todos los smartphones que se comercialicen en sus países miembros tendrán que llevar baterías reemplazables, lo que significa que podremos cambiar las pilas sin tener que acudir a un taller especializado. ¡Y eso no es todo! También habrá un compromiso para que estas baterías sean más duraderas, soportando muchos más ciclos de carga.
Un cambio necesario
¿Te imaginas? Decir adiós a esos dispositivos con un diseño tan cerrado que solo sirven hasta el momento en que su batería dice basta. Con esta nueva normativa, no solo se busca simplificar la vida del usuario, sino también reducir esa montaña de residuos electrónicos que crece año tras año. Desde marzo de 2021 ya teníamos el ‘derecho a reparar’, y ahora este derecho se convierte en una obligación técnica.
Aparte de las baterías reemplazables, los fabricantes tendrán que garantizar la disponibilidad de piezas originales durante al menos diez años y ofrecer actualizaciones de software. Todo esto pinta muy bien porque no solo nos ahorra dinero, sino que también va en línea con el Pacto Verde, buscando minimizar nuestro impacto ambiental.
Así que sí, estamos ante un nuevo escenario donde priorizar la reparación será clave. Este cambio es una respuesta directa a una estrategia comercial donde antes nos hacían sentir obligados a comprar nuevos modelos cada poco tiempo. A partir del próximo año, podremos extraer nuestras baterías como si fuera pan comido y seguir disfrutando de nuestros dispositivos por mucho más tiempo.

