Este viernes, la compañía japonesa ispace ha tenido que dar un duro golpe a sus esperanzas: su misión para aterrizar en la Luna ha fracasado. El módulo de aterrizaje Resilience, que había sido lanzado con tanta ilusión, dejó de responder tras iniciar su descenso. ¿El objetivo? Ser los primeros en posarse en nuestro satélite desde Japón y toda Asia, algo que ahora parece una quimera.
Un descenso lleno de expectativas
En la madrugada japonesa del 6 de junio de 2025, todo estaba listo. A las 3:13 hora local, los ingenieros en Tokio enviaron las órdenes necesarias para iniciar la secuencia de alunizaje y el Resilience comenzó a descender desde unos 100 kilómetros hasta aproximadamente 20. Con un motor encendido y una actitud casi vertical, parecía que todo iba según lo planeado. Pero tras ese momento clave, el silencio fue abrumador.
A las 8:00 hora local (01:00 del jueves en España), la situación se tornó crítica; los controladores comenzaron a entender que recuperar la comunicación era casi imposible. «Hemos decidido concluir la misión», anunciaron con pesar desde ispace. Se trataba del segundo intento tras un primer fracaso similar hace dos años, un eco de frustración que resuena hoy.
El sueño de ver al Resilience tocar suelo lunar se desvaneció cuando los datos revelaron problemas técnicos: el telémetro láser no pudo medir correctamente la distancia a la superficie lunar y eso impidió un aterrizaje exitoso. Los ingenieros asumen ahora lo peor: un aterrizaje forzoso en un terreno desconocido.
Takeshi Hakamada, fundador y director ejecutivo de ispace, manifestó su tristeza ante este revés: «No hay perspectivas de éxito ahora mismo». Junto a otros miembros del equipo visiblemente afectados por la noticia, enfatizó su compromiso por analizar cada dato recolectado hasta ahora para entender qué salió mal.
A pesar del fracaso actual, Resilience llevaba consigo valiosas cargas científicas; entre ellas el microrrover Tenacious y experimentos innovadores para separar agua o producir alimentos en condiciones lunares. Sin embargo, esos planes se quedan ahora guardados en un sueño interrumpido.
A nivel mundial solo unas pocas empresas han logrado aterrizar con éxito en nuestro satélite; nombres como Intuitive Machine o Firefly Aerospace brillan mientras ispace todavía busca abrirse paso hacia ese logro tan anhelado.

