En el corazón de Texas, en una zona conocida como Boca Chica, ha surgido una historia sorprendente. Allí, SpaceX ha estado construyendo sus famosos cohetes Starship, pero ahora nos encontramos con que este lugar ha sido transformado en una ciudad oficial llamada Starbase. Así lo confirma The Guardian, que relata cómo los residentes de esta pequeña comunidad cercana a la playa han decidido dar un paso audaz al votar por convertirse en una ciudad. Esta decisión marca una victoria para Elon Musk, el magnate detrás de la compañía aeroespacial.
¿Un nuevo horizonte o un monocultivo turístico?
Concretamente, varios habitantes de lo que antes era simplemente Boca Chica optaron por establecer su propio gobierno local. Esto les permite tener voz y voto sobre ordenanzas municipales. Para rematarlo, se nombró a un alto cargo de SpaceX como alcalde. Pero ojo, porque muchos de los votantes eran empleados o tenían lazos directos con la empresa; es decir, el resultado estaba casi cantado.
Ahora, gracias a esta movida, los nuevos ciudadanos de Starbase podrán decidir sobre impuestos y planificación local. Esto también promete hacer más fácil la logística durante los lanzamientos espaciales al coordinar mejor el cierre de carreteras. Sin embargo, no todos están contentos con esta situación.
Grupos como The South Texas Environmental Justice Network han levantado la voz ante lo que consideran un ataque al medioambiente: «SpaceX contamina fuentes de agua y destruye hábitats vitales», afirman en un comunicado. Además, critican que se limite el acceso a la playa pública del pueblo para favorecer las operaciones empresariales: «La playa es para todos, no para que Elon Musk decida quién puede entrar».
A medida que avanza este proyecto legislativo estatal, muchos temen que SpaceX esté cerrando cada vez más el cerco sobre Boca Chica. Mientras tanto, las explosiones y pruebas continúan como si nada pasara; parece que ni las críticas pueden frenar a Musk en su búsqueda del espacio.

