Este sábado por la noche, justo antes de las 22:00 horas en nuestra querida península ibérica, algo se fue al traste. Outlook, esa herramienta que muchos usamos a diario, sufrió una caída monumental que dejó a millones de usuarios en todo el mundo completamente desconectados. Las redes sociales empezaron a arder con quejas y desesperación; parece que la situación no conocía fronteras.
La pesadilla de Microsoft 365
Los reportes se multiplicaban en DownDetector, un sitio especializado en detectar fallos en servicios digitales. La mayoría coincidía en lo mismo: el servicio estaba caído y acceder a la plataforma era como intentar abrir una puerta cerrada con llave. Además, muchos se encontraron con problemas para iniciar sesión o con errores de sincronización en sus dispositivos móviles. La frustración crecía al ver que no podían enviar ni recibir correos electrónicos.
A pesar del revuelo, hasta ahora ni Microsoft ni Outlook han dado señales sobre lo ocurrido. ¿Qué está pasando? Este silencio solo añade más leña al fuego de la incertidumbre entre los usuarios. En momentos así, es cuando nos damos cuenta de lo dependientes que somos de estas herramientas digitales. Ojalá pronto tengamos respuestas y podamos volver a estar conectados.