En las islas Baleares, el verano no solo trae sol y playa; también nos deja con un rastro de incendios que parecen multiplicarse cada año. Este octubre, mientras Palma recupera sus instalaciones deportivas en SAigua Dolça, hay otras historias menos alentadoras que nos invitan a reflexionar.
Desenmascarando la realidad
Aquí estamos, viendo cómo alguien admite haber agredido y violado a una niña de 14 años sin enfrentarse a la prisión. Pero eso no es todo: un hombre ha sido detenido por provocar un incendio que arrasó tres caravanas en Son Hugo. ¿Hasta cuándo vamos a permitir que estas injusticias se repitan?
Y mientras debatimos sobre el futuro político con negociaciones para el 29-N y propuestas como las de Podemos y Ara Més buscando repartirse un escaño cada dos años, la comunidad se enfrenta a retos urgentes. Nos preguntamos qué esconden las antiguas tumbas prehistóricas de Mallorca o cómo recuperar espacios como Can Morató para entender su historia.
Además, hay voces críticas que alertan sobre la nueva ley agraria del Gobierno, acusándola de atropellar nuestra ordenación territorial en favor de intereses inmobiliarios. En medio de todo esto, el fenómeno del ‘boom’ de mascotas en las Baleares crece desmesuradamente: más animales y veterinarios, pero menos hijos humanos.
No podemos ignorar tampoco el polémico mercadillo navideño en Feixina que busca trasladarse al parque de la Mar con un proyecto repleto de deficiencias. Con tantas cuestiones candentes en el aire, es fundamental que estemos informados y listos para actuar.

