Imagina que eres uno de los más de 4.000 alumnos que, de la noche a la mañana, se queda sin un programa esencial para su salud mental. Eso es lo que ha pasado con el ‘Flip Up’, una iniciativa que estaba destinada a ayudar a nuestros jóvenes en momentos difíciles. Y todo, ¿por qué? Por una errata del Consell, algo que nos deja con la boca abierta y con ganas de preguntar: ¿qué está pasando aquí?
Un golpe duro para estudiantes y profesionales
No solo son los estudiantes quienes sufren las consecuencias; también los profesionales que trabajaban en este programa han visto cómo su empleo se esfuma casi sin aviso. Al final, todos pagamos el precio de decisiones poco cuidadosas y mal gestionadas.
La realidad es dura. La educación no puede convertirse en un juego donde unos pocos deciden sobre el futuro de tantos. Necesitamos respuestas y soluciones ya. No podemos permitir que estos errores sigan afectando a nuestra juventud. Es hora de exigir cuentas y tomar cartas en el asunto.

