En un contexto donde la vida se torna cada vez más difícil, Més per Palma ha alzado la voz este lunes para señalar una alarmante emergencia social y habitacional en nuestra ciudad. Según sus cifras, el número de personas sin hogar ha aumentado un 20% en solo un año, y el gobierno del PP parece optar por desplazar e invisibilizar a quienes sufren esta situación, en lugar de garantizarles los derechos básicos que merecen.
David Pujol, candidato a la alcaldía por Més per Palma, no ha dudado en advertir sobre la gravedad del problema: «El sinhogarismo no desaparece expulsando a las personas de un edificio o quitándolas del padrón. El PP quiere hacer invisible la pobreza; nosotros queremos combatir las causas que la provocan». Palabras que resuenan con fuerza ante una crisis que exige respuestas contundentes.
Propuestas concretas para una crisis urgente
La formación ha decidido llevar al próximo pleno 13 medidas, reclamando un cambio radical en la política municipal frente a unas cifras que evidencian el deterioro del problema. Su propuesta incluye una Estrategia Municipal para la Prevención y Erradicación del Sinhogarismo, dotada de presupuesto, calendario y objetivos medibles. Además, piden incorporar los resultados del primer macro recuento ciudadano impulsado recientemente por la UIB y EAPN-Islas Baleares.
Miquel Àngel Contreras, regidor de Més por Palma, subraya que «necesitamos recursos concretos para problemas concretos». La propuesta contempla aumentar los recursos de acogida, establecer espacios de higiene con duchas y lavanderías y habilitar refugios climáticos accesibles las 24 horas. Porque no se trata solo de contar personas sin hogar; se trata de brindarles opciones reales.
No podemos ignorar que Cruz Roja atendió durante 2025 a 1.125 personas en situación de sinhogarismo permanente; es decir, un aumento notable respecto al año anterior. Mientras tanto, el alquiler alcanza precios históricos de 19,3 euros por metro cuadrado. Cada día hay más gente sin hogar y menos posibilidades de acceder a una vivienda digna. Esto es también reflejo claro de una emergencia habitacional desbordante.
Aún más preocupante es recordar cómo Cort censó a 226 residentes en la antigua prisión pero solo habilitó cuatro módulos prefabricados para dormir durante dos noches tras el desalojo. Semanas después, algunos estaban durmiendo en playas o bosques cercanos. Y como si esto fuera poco, denuncian que han dado de baja a 230 personas sin hogar del padrón municipal.
Pujol recuerda lo delicado que puede ser perder ese empadronamiento: «Dificulta el acceso a servicios sociales, sanidad y prestaciones». En este escenario tan complejo, queda claro que hay mucho por hacer antes de seguir mirando hacia otro lado.

