En un rincón del cementerio de Son Servera, un hallazgo ha sacudido la memoria colectiva. Han aparecido los restos de dos militares que formaron parte de aquella arriesgada expedición de Bayo, un capítulo olvidado pero crucial de nuestra historia.
Desde hace unos días, las excavaciones han vuelto a cobrar vida con el V Plan de fosas. El gobierno se ha comprometido a dignificar la memoria de aquellos que sufrieron en la Guerra Civil. Una tarea necesaria y urgente, porque ¿quién no siente que es hora de poner cara y nombre a los desaparecidos?
El pasado resuena en el presente
A medida que se levantan las tierras, surgen historias llenas de dolor y valentía. La labor no solo consiste en desenterrar cuerpos; es una búsqueda por recordar a quienes fueron arrebatados por la guerra. Algunos claman: «¡Esto debería haberse hecho hace años!» Y tienen razón; el tiempo no espera.
No se trata solo de cifras o fechas; detrás hay vidas, sueños y luchas que merecen ser reconocidos. En tiempos donde muchos prefieren ignorar lo incómodo, esta iniciativa nos recuerda que siempre es momento para reivindicar la dignidad. Así que aquí estamos, mirando al pasado con el deseo firme de construir un futuro donde nunca más haya olvido.

