En una jornada que comenzó como cualquier otra, la tranquilidad de Selva se rompió con un estruendo. Un ciclista de 54 años, conocido por su pasión por el deporte y su amor por las rutas rurales, sufrió un accidente al chocar con un coche. La escena fue impactante y dejó a todos los vecinos con el corazón en un puño.
El lamento de una comunidad preocupada
Los testigos relatan cómo, en cuestión de segundos, la vida del ciclista cambió para siempre. «Escuchamos el golpe y salimos corriendo», dice uno de ellos, visiblemente afectado. La preocupación no solo está en el estado del herido, sino también en la necesidad urgente de reflexionar sobre la seguridad vial. No es la primera vez que suceden accidentes similares en esta zona; muchos se preguntan si basta con poner más señales o si hay que hacer algo más contundente.
A medida que pasan las horas y los informes médicos llegan, la comunidad sigue expectante. Todos esperan noticias esperanzadoras mientras se cuestionan: ¿qué medidas se están tomando para evitar que esto vuelva a ocurrir? Esta tragedia nos recuerda lo frágil que puede ser la vida y lo importante que es cuidar a quienes comparten nuestras carreteras.

