En un abrir y cerrar de ojos, el nuevo director de Costas ha cambiado las reglas del juego en Formentera. Sí, hablo de ese informe de 80 páginas que, en apenas 11 minutos, ha dejado a muchos rascándose la cabeza. Pero, ¿realmente era necesario este tirón de orejas a la costa más hermosa del Mediterráneo?
A medida que los residentes y turistas disfrutaban del sol y la arena, se encontraron con una noticia que les hizo fruncir el ceño. El monocultivo turístico sigue arrasando nuestras playas, y ahora parece que lo hacen sin contemplaciones.
Indignación en el aire
No es solo cuestión de tumbonas; es un símbolo de cómo se está gestionando nuestro entorno. La comunidad no puede quedarse callada mientras algunos toman decisiones que afectan directamente nuestro día a día. ¿De verdad necesitamos más burocracia? La respuesta parece clara para todos: no.
Así que aquí estamos, viendo cómo nuestras costas cambian bajo la batuta de unos pocos. ¿Es esto lo que queremos para Formentera? Está claro que hay mucho por hacer si queremos preservar lo que amamos. Unámonos y hagamos ruido antes de que sea demasiado tarde.

