En un giro inesperado, la supresión de la línea 19 de la EMT ha dejado a muchos usuarios en una situación complicada. La línea 16, que ya arrastraba sus propios problemas, ahora se siente como un barco a la deriva. «El bus pasa de largo y nos deja a tierra», lamentan los vecinos, frustrados por una falta de comunicación que parece no tener fin.
Un caos que afecta a todos
La situación es insostenible. Con cada día que pasa, los residentes ven cómo su rutina se ve alterada por las decisiones tomadas desde arriba sin consultarles. Es como si nos hubieran dado la espalda. La indignación crece en las calles y no es para menos; todos merecemos un servicio digno y accesible.
Es hora de hacer ruido, reclamar lo que es justo y poner en el centro del debate lo que realmente importa: el bienestar colectivo. ¿Hasta cuándo vamos a permitir que nos traten así? Hay que alzar la voz y exigir cambios significativos, porque esto no puede seguir así.

