La expectación está en el aire, y no es para menos. Se acerca un eclipse total de sol, y mientras muchos miran al cielo, otros se preguntan: ¿qué pasará con nuestros amigos los animales? En las Baleares, 42 grabadoras se preparan para seguir a estos seres vivos en una aventura única.
A medida que el día se transforme en noche, un fenómeno natural cobrará vida y nos revelará secretos que apenas comenzamos a entender. Con la isla llena de hoteles y agroturismos que luchan por atraer a astrónomos a contrarreloj, David Marquès lo deja claro: “Ahora todo son prisas”. Pero, ¿realmente estamos listos para lo que este espectáculo tiene preparado?
Un día marcado por la incertidumbre
Por si fuera poco, la meteorología también juega su papel en esta historia. El riesgo de incendios será alto o extremo justo el día del eclipse, una advertencia que no podemos pasar por alto. Bruno Rodríguez lo ha dejado claro: hay que estar preparados.
No ver el eclipse puede ser considerado un lujo para algunos. Marcos Torío opina con contundencia: “No verlo es de pobres”. Y es que mientras unos miran hacia arriba, otros tratan de sobrevivir a la masificación y al monocultivo turístico que amenaza nuestras playas. La opinión es clara; la destrucción del entorno podría llevar décadas repararla.
Tomeu Penya confiesa su tristeza ante el futuro de Mallorca. “Nunca hubiera imaginado que llegaríamos a esto”, dice con melancolía. Mientras tanto, todos nosotros nos preguntamos qué pasará cuando llegue esa oscuridad repentina…

