En un futuro no muy lejano, las Islas Baleares se posicionan como uno de los territorios más golpeados por el aumento de las olas de calor. Según los expertos, para 2050 podríamos estar hablando de un escenario preocupante y desgarrador. Es alarmante pensar que hemos aprendido a convivir con el colapso, mientras la apocalipsis se asoma a nuestro horizonte.
Un turismo masificado y destructivo
Recientemente, muchos han señalado cómo la famosa ley Delgado fue clave para crear gran parte de las plazas turísticas que hoy en día el PP atribuye al Pacte. Y es que la masificación turística en nuestras costas ya está teniendo consecuencias devastadoras. La mar balear está sufriendo una presión insostenible, y lo peor es que esta destrucción podría requerir décadas para recuperarse.
Tomeu Penya ha expresado su tristeza sobre el futuro de Mallorca: “Nunca me habría imaginado que llegaríamos a este punto”. Y no es para menos; cada vez somos más los que sentimos que este hermoso archipiélago se está viendo arrastrado hacia un destino incierto, donde lo único seguro parece ser un calor implacable y una naturaleza desbordada.

