La isla de Mallorca se encuentra en un aprieto. Con temperaturas que pueden alcanzar los 40 grados, la advertencia de alerta naranja ha puesto a todos en guardia. Esta situación no solo es incómoda, sino que también plantea un alto riesgo de incendios. ¿Qué estamos haciendo para proteger nuestra tierra?
Un verano sin tregua
A medida que el sol se asienta sobre nuestras cabezas, la falta de agua empieza a ser preocupante. La realidad es que el monocultivo turístico está secando nuestras Islas, mientras seguimos viendo cómo crecen los proyectos urbanísticos que parecen ignorar las advertencias del clima.
No podemos quedarnos de brazos cruzados ante esta amenaza. Desde CCOO han alzado la voz pidiendo medidas urgentes para hacer frente a esta ola de calor, especialmente en el aeropuerto de Palma, donde las condiciones son verdaderamente peligrosas.
Y mientras tanto, la vida sigue su curso: un turista ha perdido la vida trágicamente tras ser atropellado en Capdepera y el conductor ha desaparecido como si nada hubiera pasado. Todo esto nos deja con una pregunta: ¿qué estamos dispuestos a perder antes de reaccionar?

