En un incidente que parece sacado de una película de terror político, el concejal Aina Vidal, portavoz de Esquerra Oberta en Bunyola, ha sido víctima de un ataque que mezcla el vandalismo con la intolerancia. Un grupo desconocido lanzó artefactos pirotécnicos contra su hogar, mientras los gritos llenaban el aire: “Ves a mamar-la-hi a Espanya, roig de merda”. Estas palabras no son solo un insulto; son un reflejo del clima hostil que se vive en nuestra sociedad.
La lucha por los derechos en juego
No es la primera vez que vemos cómo las diferencias políticas se transforman en agresiones directas. En este caso, el objetivo no solo era aterrorizar a Aina, sino también enviar un mensaje claro: aquí no hay lugar para la diversidad de pensamiento. Mientras tanto, las instituciones parecen más preocupadas por pasarse la pelota entre ellas que por defender el derecho civil en nuestras islas.
El clima se vuelve cada vez más tenso y cada acción cuenta. Nos enfrentamos a un monocultivo turístico que amenaza con tirar a la basura lo que nos hace únicos como comunidad. No podemos permitir que estos actos queden impunes; necesitamos alzar nuestra voz y exigir respeto hacia todos los ciudadanos.

