En medio de un torbellino de opiniones y emociones, el colectivo ‘Menos Turisme, Més Vida’ ha salido a la palestra para defender su controvertido manual de acción directa. Aseguran que lo único que buscan es un cambio en el modelo turístico, no promover la violencia. Es un grito claro contra ese monocultivo turístico que tantos problemas nos trae.
Una voz crítica en tiempos convulsos
Aina Vidal, portavoz del movimiento, deja claro: «No queremos tirar a la basura nuestra identidad ni nuestros recursos». Sus palabras resuenan entre los habitantes de Mallorca, quienes ven cómo las playas se llenan de turistas y sus vidas se ven alteradas por una realidad que parece cada vez más insostenible.
Las denuncias no se hacen esperar. Mientras tanto, el problema del agua sigue latente; Algaida pide al Consell que deje de usar su suministro para limpiar carreteras. La frustración crece al ver cómo nuestros recursos son tratados como si fueran infinitos.
Y así seguimos, atrapados en este vaivén entre la tradición y la modernidad. La pregunta es: ¿qué futuro queremos realmente? La comunidad necesita respuestas claras y acciones contundentes para frenar esta escalada. Porque al final del día, todos merecemos vivir en un lugar donde podamos disfrutar sin perder lo que somos.

