En un rincón vibrante de Mallorca, los ecos de guitarras y voces se entrelazan con una inquietud palpable. Reïna, Amulet y Jorra Santiago, junto a otros músicos locales, han compartido su experiencia en el Mallorca Live, pero no todo es armonía en este escenario. En una iniciativa respaldada por Neura, estos artistas han denunciado que el festival les utiliza como mera cuota local para acceder a subvenciones públicas.
La sombra del monocultivo turístico
A medida que avanza la conversación, se hace evidente que esta situación ha generado un malestar considerable. La comunidad artística siente que su esencia está siendo desdibujada en favor de un modelo que prioriza lo superficial sobre lo auténtico. “Nosotros no somos solo una estadística”, dice uno de los músicos con pasión. “Queremos ser parte activa, no solo un recurso que tiran a la basura”.
Y así, mientras algunos buscan brillar bajo las luces del escenario, otros luchan por rescatar la identidad cultural de Mallorca. El dilema se vuelve cada vez más claro: ¿estamos dispuestos a aceptar que nuestro patrimonio musical sea reducido a una simple herramienta para llenar bolsillos ajenos? Es hora de escuchar sus voces y reflexionar sobre el camino que queremos seguir.

