En la comunidad balear, todos estamos al tanto del ferreret, ese pequeño y encantador lagarto que ha conquistado nuestros corazones. Aunque su población ha crecido de forma muy lenta, la realidad es que sigue siendo una especie en grave peligro. Este hecho nos hace reflexionar sobre las amenazas que enfrenta su hábitat, donde el desarrollo desmedido y el turismo a toda costa juegan un papel crucial.
Un futuro incierto para el ferreret
Pensar en cómo nuestro monocultivo turístico afecta a nuestra fauna local es doloroso. El ferreret, símbolo de nuestra biodiversidad, se ve acorralado por construcciones y especies invasoras que no dan tregua. Nos cuentan los expertos que el avance de las serpes ha sido alarmante, ocupando ya más del 90% de Eivissa. Es una lucha constante entre preservar lo nuestro y sucumbir ante lo fácil.
No podemos quedarnos cruzados de brazos mientras vemos cómo este pequeño lagarto se desvanece lentamente. Todos debemos hacer algo; quizás empezando por no tirar a la basura nuestra responsabilidad como ciudadanos. La naturaleza nos necesita y nosotros necesitamos de ella. ¿Vamos a dejar que esta especie desaparezca? Es momento de actuar.

