La isla de Eivissa ha alzado la voz en un grito conjunto: «Ya no puede entrar más gente». Esta frase, que resuena con fuerza entre los habitantes y defensores del entorno, se ha convertido en el lema contra la propuesta de ampliar el aeropuerto. A medida que las cifras de turistas siguen creciendo, la preocupación por la saturación se hace palpable en cada rincón de la isla.
Un turismo desmedido
Desde MÉS per Mallorca han puesto el dedo en la llaga al señalar cómo este monocultivo turístico está afectando a nuestros municipios. Los vecinos están cansados de ver cómo su calidad de vida se diluye entre miles de visitantes que llegan sin parar. La situación se torna insostenible; parece que los responsables aún no han entendido que Eivissa tiene un límite.
Y si esto fuera poco, el debate no solo gira alrededor del número de turistas, sino también sobre cómo gestionar un crecimiento que ya empieza a asfixiar a nuestra comunidad. ¿De verdad necesitamos más aviones y más hoteles? ¿No es hora de pensar en alternativas que respeten nuestro entorno y estilo de vida?

