Septiembre ha llegado con una fuerza inesperada a las Islas Baleares. Mientras muchos esperaban disfrutar de los últimos días de verano, las primeras inundaciones han hecho su aparición en Mallorca, y Menorca no se queda atrás con fuertes tormentas que han azotado la isla. ¿En qué momento decidimos que estas islas debían convertirse en el epicentro del caos meteorológico?
La realidad de las lluvias torrenciales
Las imágenes que llegan desde Palma son desgarradoras: calles convertidas en ríos, coches atrapados y vecinos preocupados por la rapidez con la que el agua ha invadido sus hogares. En Son Ferriol, las inundaciones han dejado huella, recordándonos que el clima no siempre es nuestro aliado. Y mientras tanto, en Menorca, los vientos huracanados también hacen sentir su poder. Nos preguntamos: ¿qué está pasando con nuestro clima?
No podemos quedarnos de brazos cruzados ante esta situación. El Govern ya ha comenzado a planificar cómo gestionar la energía renovable en un contexto donde el tiempo parece volverse cada vez más impredecible. Todos queremos un futuro sostenible, pero necesitamos actuar ahora antes de que sea demasiado tarde.
Con el inicio del curso escolar a la vista y más alumnos inscritos en escuelas concertadas frente a una caída en la pública, el panorama educativo también se presenta incierto. Todo esto ocurre mientras Vox exige al Parlament que sus intervenciones no sean traducidas al catalán, sumando más tensión al ambiente ya cargado.
En medio de todo este lío climático y social, nos queda esperar que las cosas mejoren pronto para todos los baleares y recordar que somos nosotros quienes debemos cuidar nuestro entorno.

