En Mallorca, el termómetro no deja de subir y las alertas se disparan. El avís groc por calor nos recuerda que el verano está en su punto álgido, pero eso no es todo lo que preocupa a los mallorquines. El Ayuntamiento ha decidido pasar por alto un proyecto esperado, la futura plaza de Son Sardina, dejando su solar a merced de nuevos pisos. ¿Qué pasa con nuestros espacios públicos?
La realidad de un paraíso saturado
Además, la situación es aún más alarmante si miramos hacia Cala Tuent, donde el GOB ha alzado la voz denunciando que “el turismo manda”, relegando a un segundo plano la conservación de nuestros entornos naturales. La presión turística se siente cada vez más fuerte y no hay tregua; parece que estamos tirando a la basura nuestra identidad balear.
No podemos olvidar al cantautor mallorquín Jaume Anglada, quien tras ser atropellado por un coche que se dio a la fuga, nos recuerda lo frágil que puede ser la vida en este caos cotidiano. Sin contar con los escándalos en torno a un poblamiento clandestino en Indioteria que involucra fiestas descontroladas y venta ilegal de drogas.
Y mientras tanto, Porreres opta por despedirse de los fuegos artificiales para dar paso a espectáculos con drones. Al menos hay quienes buscan alternativas menos perjudiciales para nuestro entorno.
Aquí estamos nosotros, entre críticas y reflexiones sobre lo que estamos haciendo con nuestra tierra. No podemos quedarnos callados ante estos problemas. Nos toca reaccionar antes de perder lo poco que queda intacto.

