En Gesa, un paso de cebra ha cobrado protagonismo por su peligrosidad. Lo llaman el ‘paso fantasma’ y no es para menos. Cada día, cientos de personas se arriesgan al cruzar sin saber que podría ser cuestión de tiempo antes de que ocurra una desgracia. La situación no se puede ignorar más.
Una alerta constante
Los vecinos han alzado la voz, cansados de ver cómo la gente atraviesa la carretera con el corazón en un puño. ‘No hay señales adecuadas ni luces que avisen a los conductores’, asegura Ana, una madre preocupada que diariamente acompaña a sus hijos al colegio. Esa falta de señalización convierte este cruce en un auténtico campo minado para los peatones.
Y no solo eso, las denuncias están llegando a la Oficina Balear de la Infancia, donde se critica la promoción irresponsable de eventos como las corridas de toros dirigidos a menores. ¿Qué mensaje estamos enviando? Mientras unos luchan por salvar vidas en las calles, otros parecen empeñados en normalizar espectáculos violentos.
Así va nuestra comunidad, mientras celebramos fiestas como si nada pasara, el riesgo acecha detrás de cada esquina. Si no actuamos pronto, lamentaremos lo inevitable. Es hora de poner atención y actuar antes de que sea demasiado tarde.

