La situación en Mallorca se ha vuelto insostenible. Una fuerte calabruixada ha hecho estragos en la isla, dejando a muchos con el agua al cuello. Mientras tanto, las noticias sobre la crisis de vivienda no cesan. En Palma, dos empresas compiten por construir 246 viviendas protegidas, pero eso no parece suficiente ante el drama que viven los isleños.
Un panorama desolador
Como si esto fuera poco, la prensa alemana nos recuerda que muchos mallorquines se ven obligados a «construir xaboles» en el campo o mudarse a edificios abandonados. ¿Es esta la solución que nos merecemos? La realidad es dura y cruda: familias que ocupan casas vacías porque no tienen dónde ir y son desalojadas por la policía.
Además, el Govern ha atribuido a un «error» la polémica retolación en castellano del nuevo centro de salud de Santa Margalida. Y mientras algunos luchan por mantener su hogar, otros intentan eliminar el uso del catalán en las escuelas públicas de las Islas Baleares.
Todo este caos refleja una falta de dirección y cuidado hacia nuestra gente. En Menorca, se planea añadir 24.000 plazas turísticas más y construir casas de cuatro plantas como si eso fuera a solucionar nuestro problema habitacional. Pero claro, aquí estamos todos esperando respuestas mientras nuestras necesidades son ignoradas.