En una decisión que nos hace reflexionar sobre el respeto a nuestro patrimonio, la Comisión de Centro Histórico ha dado luz verde este martes a la retirada de esos grafitis que, más que arte, parecen manchas en las fachadas de edificios históricos en Palma. Sí, aquellos garabatos que deslucen joyas arquitectónicas como el Edificio Àguila, un diseño del notable arquitecto Gaspar Bennazar.
Pero no solo eso, también se incluyen los molinos de Santa Catalina, concretamente los que se encuentran en la calle Indústria, números 11 y 13. Y qué decir de otros edificios catalogados del Eixample, como Can Salas o Casa de Josefa Mayol; todos ellos merecen ser vistos sin ese manto de vandalismo.
Un proceso cuidadoso para conservar nuestra historia
El Ajuntament ha dejado claro que esta limpieza no será un trabajo cualquiera. Según sus palabras, “la retirada se realizará con técnicas específicas”, adaptadas para no dañar esos elementos arquitectónicos protegidos. Es un alivio saber que cada paso estará pensado para conservar lo que realmente importa: nuestra historia y cultura.
A veces parece fácil criticar desde el sillón de casa, pero cuando vemos cómo algunas acciones pueden cambiar la imagen de nuestra ciudad, nos damos cuenta de la importancia del cuidado colectivo. En definitiva, es hora de quitar esas pintadas y devolver a estos edificios el respeto y la dignidad que merecen. ¡Vamos a cuidar juntos lo nuestro!

