En el corazón del barrio palmesano, un grupo de dieciséis jóvenes ha decidido tomar las riendas de su propia narrativa. Con sus teléfonos móviles como herramientas, han salido a capturar la esencia de Son Roca, un lugar lleno de vida y matices. Gracias al proyecto ISTMO-Archivo Humano de un Barrio, impulsado por la Fundación Othman Ktiri y la Fundación Naüm, estos chicos y chicas están dando voz a su entorno.
Un viaje visual hacia lo cotidiano
‘Son Roca: Relatos y secretos’ es el nombre de la exposición que se puede visitar en el Casal de Barri. En noviembre se trasladará a La Misericòrdia, donde seguramente brillará aún más. Guiados por la comisaria Marta Salleras y el fotógrafo Héctor Soto, los participantes han recorrido las calles para contar su historia con imágenes que reflejan sus vivencias diarias.
Marta Salleras lo expresa bien: «El mayor reto ha sido acompañarles sin imponer nuestra mirada; darles las herramientas necesarias para construir su relato». Durante meses, este grupo ha explorado desde rincones escondidos hasta momentos compartidos con amigos y familia. Las fotografías se agrupan en tres categorías: ‘Nosotros y los nuestros’, ‘Territorio y rutina’ y ‘Huellas compartidas’. Cada imagen tiene una historia que contar.
Como dice uno de los jóvenes fotógrafos, Luna Reinoso, quien aspira a dedicarse al mundo audiovisual: «Esta ha sido una oportunidad increíble para ganar experiencia profesional». Lo cierto es que este proyecto no solo les brinda una plataforma creativa, sino que también despierta un sentido renovado de pertenencia en cada uno.
No se trata solo de edificios o calles; es la memoria colectiva. Es todo aquello que comparten quienes viven en Son Roca. Y eso es precisamente lo que quisieron plasmar en esta muestra: un retrato sincero del barrio visto desde sus ojos más frescos e inquietos.

