Recientemente, el ambiente se ha caldeado en Ibiza tras la denuncia de un taxi que llegó desde Palma. La Policía Local informó sobre esta situación y dejó claro que el vehículo operaba sin la autorización necesaria. Sin embargo, el presidente de Taxis-PIMEM, Biel Moragues, no tardó en salir al paso de las acusaciones defendiendo al taxista denunciado.
Moragues aseguró que lo único que hizo este taxi fue parar en una parada habilitada. «No hay pruebas de que haya captado clientes», afirmó con firmeza. Según él, los ocupantes del coche eran siete taxistas palmesanos que solo venían a disfrutar de un buen almuerzo en la isla antes de regresar por la tarde. Para respaldar su historia, mostró incluso las tarjetas de embarque que demostraban su llegada esa misma mañana y el regreso previsto para esa noche.
Defensa ante la adversidad
El presidente del gremio denunció que los agentes y miembros del Consell presentes ignoraron esta información vital durante su intervención. «Los ocupantes avisaron sobre su situación, pero nadie tomó nota», lamentó Moragues. Además, recordó que no hay ninguna ilegalidad si te mueves con amigos o familiares en un taxi, aunque venga de otra comunidad autónoma.
A pesar del revuelo generado por el incidente, Moragues también quiso reconocer la rápida actuación de la policía: «Me gustaría ver esa eficiencia más a menudo frente a otras irregularidades». Y así es como se mantiene viva la conversación entre los profesionales del sector, donde cada anécdota puede ser parte fundamental para entender mejor cómo funciona realmente el mundo del taxi en nuestras islas.

