En la entrada del centro logístico de Mercapalma, una pieza clave para toda la isla, se está gestando un tira y afloja que podría cambiarlo todo. El Ajuntament de Palma y la empresa estatal Mercasa están intentando llegar a un acuerdo que ponga fin a un pleito que, por el momento, sigue en manos del Supremo. Con una vista programada para noviembre, hay rumores de que Cort podría pedir un aplazamiento si las negociaciones van bien. Pero, ¿qué hay detrás de esto?
Un conflicto heredado
Llevan meses sentándose a la mesa, pero ahora estas conversaciones se tomarán un respiro por el descanso estival. Hasta el momento, no sabemos mucho sobre lo que podría surgir de este posible acuerdo; si sale adelante, podría llevar al consistorio a retirar su recurso. Sin embargo, cualquier decisión deberá pasar por el pleno municipal.
Este litigio comenzó en 2024 cuando el Ajuntament demandó al Gobierno por la propiedad de Mercapalma. Según los acuerdos firmados hace más de medio siglo, Mercasa tenía derecho al 45,2% de las acciones durante la vigencia del contrato. Una vez vencida la concesión el pasado 7 de junio de 2024, todo debería volver al Ajuntament. Es decir, Cort debía convertirse en propietario total de Mercapalma con todos sus beneficios.
No obstante, Mercasa no estaba dispuesta a aceptar este final y trató de frenar la liquidación mediante un Real Decreto justo cuando ya había caducado la concesión. Esto dejó todo en un limbo complicado donde Palma fue pionera en judicializar esta situación sin consenso previo.
A diferencia de otras ciudades como Madrid o Sevilla, donde se alcanzaron acuerdos más prácticos y duraderos sobre las concesiones empresariales, aquí estamos ante un caso que parece seguir arrastrando pies en el barro. La falta de consenso sobre su valor económico ha hecho difícil avanzar; eso sí, todos saben que es multimillonario.
A pesar del trasfondo judicial pesado como una losa, Ajuntament y Mercasa han decidido dejar temporalmente las armas a un lado para gestionar juntos Mercapalma. Este lugar no es cualquier cosa; es el mayor centro logístico mayorista de alimentos en Baleares y alberga cerca de un centenar de empresas del sector alimentario.
Ciertamente hay problemas inmediatos que resolver: alquileres caducados y encontrar un nuevo gerente después de más de un año sin dirección clara. En febrero pasado nombraron finalmente a Javier Balaguer para tomar las riendas. La historia continúa desarrollándose mientras esperamos ver cómo termina este culebrón entre dos gigantes.

