Imagina pasear bajo un sol de justicia en pleno agosto. Eso fue lo que muchos vivieron el pasado miércoles en la calle Sant Miquel. La realidad es que el calor está haciendo estragos en las ventas del centro, donde cada vez son más los peatones que optan por quedarse en casa antes que arriesgarse a deshidratarse al salir. Los comerciantes de estas emblemáticas calles no se quedan de brazos cruzados; están pidiendo a gritos al Ajuntament de Palma que instale toldos para aliviar un poco el sofocante calor.
Juan Plovins, dueño de una tienda en Sant Miquel, no oculta su preocupación: «En las últimas semanas hemos visto cómo la gente ha dejado de salir y nuestras cajas están sufriendo». Es cierto, con este sol abrasador es difícil pensar en comprar algo más que una simple camiseta de souvenir. Y él lo sabe bien.
Un cambio necesario para todos
Pedro Miró, presidente de la Asociación de Comerciantes de Sant Miquel y vicepresidente de Afedeco, respalda esta idea: «Hemos visto soluciones similares en ciudades del sur de Francia, donde utilizan velas triangulares llenas de color para dar sombra y frescura durante el verano». Sin embargo, también admite que implementar algo así aquí podría ser complicado por las características arquitectónicas locales.
A medida que el termómetro sube, los bares y restaurantes sienten el impacto. Pedro Mesquida, nuevo presidente de la Asociación de Comerciantes de Carrer Oms y Jaume II, comparte su experiencia: «He estado pidiendo esto al Ayuntamiento desde hace más de cuatro años. En otras ciudades como Málaga o Sevilla han instalado toldos con gran éxito; ¿por qué no podemos hacer lo mismo aquí?».
La situación es urgente y clara: si no queremos ver cómo los comercios se vacían aún más, necesitamos actuar pronto. Mientras tanto, seguiremos viendo cómo los turistas prefieren refugiarse bajo un aire acondicionado antes que aventurarse al calor del mediodía. Al final del día, todos queremos disfrutar del comercio local sin tener que tirarlo a la basura por falta de sombra.

