Este miércoles, el mirador de la Catedral de Mallorca se convirtió en el escenario perfecto para una velada inolvidable. El colectivo Brunzzit organizó su ya famosa Sopar a la Llesca, donde los vecinos tomaron las riendas del espacio público, un lugar que muchas veces está invadido por terrazas y turistas. Y vaya que lo hicieron: mesas y sillas fueron llevadas con entusiasmo para disfrutar de una cena que no solo deleitó el paladar, sino también la vista.
Una noche mágica en un lugar icónico
Los asistentes no solo compartieron platos, sino risas y música, en un ambiente donde la comunidad se sintió más viva que nunca. Frente a esa imponente catedral, rodeados de las magníficas vistas de Palma, se respiraba un aire festivo. Muchos visitantes quedaron sorprendidos al ver cómo los locales celebraban su cultura en uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad.
Brunzzit había anunciado que esta edición sería especial: un ‘sopar cantat’. La idea era clara; cada asistente podía llevar su propio instrumento y dejarse llevar por el ritmo. Así comenzó agosto, un mes donde estos encuentros comunitarios florecen como flores en primavera.
A lo largo del verano, estos sopars a la llesca han tenido lugar en diferentes rincones del barrio: desde la calle Fàbrica hasta la plaza Llorenç Villalonga. Cada cena es un recordatorio no solo del sabor local, sino también del valor de recuperar espacios que a menudo son despojados por el turismo masivo. Este evento se siente como una llamada a todos nosotros para reivindicar nuestra comunidad y disfrutar juntos bajo las estrellas.

