El fin de semana en la Playa de Palma nos deja una imagen que, sinceramente, no debería ser habitual. Con el verano a su máxima expresión, los amaneceres se han convertido en un espectáculo de contrastes. Este último sábado, el ‘instagramer’ Óscar Álvarez (@oskar_mallorca) capturó con su móvil una escena que muchos de nosotros conocemos muy bien: tres jóvenes, al parecer venidos desde los Países Bajos, intentan sobrellevar una resaca monumental mientras descansan sobre el murete de la playa.
Una realidad triste y recurrente
A su alrededor, los curiosos y paseantes matutinos no pueden evitar mirar. Pero lo que realmente impacta es la suciedad. Restos de comida tirados por doquier, gaviotas picoteando entre las sobras… Es un espectáculo desolador que nos invita a reflexionar sobre el incivismo que parece haberse adueñado del lugar. Cada día, los trabajadores de Emaya luchan contra esta marea de residuos para intentar devolverle algo de dignidad a este rincón turístico tan querido.
No podemos seguir ignorando esta situación. La Playa de Palma debería ser un lugar donde disfrutar del sol y el mar, no un vertedero improvisado donde las fiestas desenfrenadas dejan huella. Nos toca a todos poner nuestro granito de arena para cambiarlo y asegurar que cada amanecer sea motivo de alegría y no una mezcla entre resaca y basura.

