En Pere Garau, la frustración se siente en el aire. La plataforma Flipau amb Pere Garau ha alzado la voz para exigir que se ponga en marcha, ya sin dilaciones, la ampliación de la zona azul. Y es que la situación está lejos de ser sostenible: los coches abandonados han comenzado a apoderarse de las calles, convirtiendo este rincón de Palma en un auténtico caos.
Los vecinos no pueden más. En un comunicado claro y directo, denuncian «la inacción municipal frente a un problema que degrada nuestro espacio público y reduce las plazas de aparcamiento en una zona ya saturada». Con esta problemática tan evidente, reclaman urgentemente al Ajuntament de Palma una campaña eficaz para retirar esos vehículos que llevan meses estacionados sin moverse.
La realidad del aparcamiento en Pere Garau
Aquí no hay tiempo que perder: según apuntan desde Flipau, el límite para dejar un vehículo estacionado es de diez días consecutivos. Pasado ese plazo, los propietarios tienen 48 horas para moverlo antes de que pueda ser retirado por grúa. Sin embargo, las calles siguen llenas de coches abandonados que parecen olvidados por sus dueños y por las autoridades. Algunos incluso están catalogados como «abandonados» desde febrero de 2026 en Google Maps; como el caso del coche situado en Bartomeu Torres 65 o el otro en Bisbe Cabanelles 6, cubierto por excrementos de paloma.
Esta situación no solo afecta a los vecinos a nivel práctico —con una pérdida notable de espacios donde aparcar— sino también estéticamente. La imagen urbana se degrada y la suciedad aumenta. Como bien recuerdan desde Flipau, «Pere Garau es una barriada con alta densidad poblacional y un déficit crónico de plazas». ¿Es justo vivir así?
Por si fuera poco, el alcalde Jaime Martínez prometió durante un debate ciudadano el 9 de junio del año pasado que la zona azul llegaría a nuevos barrios «durante el segundo semestre de 2025». Pero ya tenemos los parquímetros listos en Pere Garau: solo falta dar luz verde a su funcionamiento.
Las ventajas son claras: mayor rotación vehicular y acceso más fácil al Mercado Pere Garau para todos. Además, liberar espacios ocupados por coches abandonados permitiría a los residentes encontrar estacionamiento con mayor facilidad. A fin de cuentas, fomentar el uso del transporte público debería ser parte esencial del futuro urbano; mientras tanto, los residentes podrían disfrutar de un pago anual simbólico: solo 24 euros al año por vehículo residente.

