La noticia ha caído como un jarro de agua fría en el Ajuntament de Palma. La famosa batalla de agua de Canamunt i Canavall, que desde hace diez años llenaba de alegría y risas las calles a principios de septiembre, no se llevará a cabo este año. Lourdes Roca, la regidora de Participació Ciutadana, no oculta su asombro ante esta decisión: «No entendemos esta reacción. Por nuestra parte, hemos puesto todo a disposición» para hacer posible esta celebración tan querida por los ciudadanos.
Cada verano, el ayuntamiento lanza una convocatoria para apoyar estas fiestas populares, pensando siempre en el bienestar de los organizadores. Y sí, Orgull Llonguet había sido el encargado de darle vida a este evento multitudinario. Sin embargo, este año hubo un pequeño contratiempo; Roca explica que las ayudas se convocaron con retraso: «El año pasado fue el 29 de mayo y este año el 11 de junio». El resultado es claro: nadie se presentó a solicitar esos fondos.
Un revés inesperado para todos
Roca confiesa que supo del problema cuando la noticia ya estaba en los medios: «A nosotros no nos han dicho nada». Con una mezcla de incredulidad y frustración, añade que Cort había preparado todo lo necesario para que la fiesta brillara con luz propia: planes de autoprotección, electricidad y colaboración con Emaya, bomberos y Policía Local.
La regidora recalca que Orgull Llonguet no solo organizaba la famosa batalla; también tenían otras celebraciones como las llonguetades y torradas por Sant Sebastià. «Siempre hemos tramitado sus peticiones», señala con firmeza Roca. Este giro inesperado deja claro que hay mucho más en juego que un simple evento; es una tradición que conecta a la comunidad y les permite disfrutar juntos. Ahora queda ver cómo se resuelve esta situación y si podremos volver a empaparnos en esa fiesta tan especial.
